Kilometraje y gastos del coche: qué puedes deducir en tu declaración

Dietas por kilometraje, gastos reales como autónomo, justificantes que conservar: lo que Hacienda acepta y cómo no perder ni un euro.

Cada año, miles de trabajadores y autónomos pierden dinero con el coche por no conocer bien las reglas de Hacienda. Kilometraje que la empresa paga mal, gastos que se deducen sin cumplir los requisitos, peajes y aparcamientos olvidados: el problema casi nunca son los números, sino la falta de método y de justificantes. Una hora de orden al año se rentabiliza desde la primera declaración.

¿Quién puede beneficiarse de los gastos del coche?

Hay dos perfiles principales. Los trabajadores por cuenta ajena que usan su coche particular para desplazamientos de trabajo y a los que la empresa paga por kilómetro. Y los autónomos que utilizan un vehículo en su actividad económica. Las reglas son muy distintas en cada caso. En ambos, solo cuenta la parte profesional: la excursión familiar del domingo nunca entra en el cálculo.

¿Qué es el kilometraje exento para los trabajadores?

Si usas tu coche para desplazamientos de trabajo y tu empresa te lo compensa, hasta 0,26 € por kilómetro están exentos de IRPF. Esa cantidad pretende cubrir el combustible, el desgaste, el mantenimiento y el seguro. Si la empresa te paga más, el exceso tributa como rendimiento del trabajo. Si te paga menos, no puedes deducir la diferencia en tu declaración: por eso conviene saber cuántos kilómetros haces de verdad y negociar una compensación adecuada.

¿Qué gastos se suman aparte del kilometraje?

Los peajes y el aparcamiento de los desplazamientos de trabajo también están exentos si se justifican, y se suman a los 0,26 €/km. Mucha gente los paga de su bolsillo y nunca los reclama a la empresa. Guarda cada ticket de parking y cada recibo de peaje o de telepeaje: son dinero que te pertenece.

¿Los trayectos de casa al trabajo cuentan?

No. El trayecto habitual entre tu domicilio y tu centro de trabajo no se considera un desplazamiento de trabajo a efectos de esta exención. Lo que cuenta son los desplazamientos fuera de tu centro habitual: visitas a clientes, reuniones en otra oficina, gestiones encargadas por la empresa. Si la empresa te paga el trayecto al trabajo, esa cantidad tributa.

¿Qué puede deducir un autónomo?

Aquí la regla es mucho más estricta. En el IRPF, los gastos del vehículo (combustible, seguro, mantenimiento, reparaciones, amortización) solo son deducibles si el coche está afecto exclusivamente a la actividad. Hacienda es muy exigente con los turismos: si también lo usas para lo personal, lo normal es que no admita la deducción. Hay excepciones para algunas actividades, como los representantes o agentes comerciales, el transporte de viajeros o mercancías o las autoescuelas. El coste real de tu coche, que puedes calcular con nuestro artículo sobre el coste mensual real, es la base de cualquier cálculo.

¿Y el IVA del coche del autónomo?

En el IVA la regla es algo más flexible: para un turismo usado en la actividad, Hacienda presume que la afectación es del 50 %, así que puedes deducir la mitad del IVA soportado en su compra, combustible o mantenimiento, siempre con factura completa. Para deducir más, tendrás que demostrar un uso profesional superior, y ciertas actividades (comerciales, transporte, autoescuelas) pueden llegar al 100 %.

¿Qué justificantes espera realmente Hacienda?

Un registro de desplazamientos con la fecha, el motivo profesional, el trayecto y los kilómetros. Facturas completas a tu nombre (no simples tickets) para los gastos que deduzcas. Los recibos de peajes y aparcamientos. Y, en el caso de los autónomos, pruebas de la afectación del vehículo a la actividad. Un registro llevado al día vale siempre más que una reconstrucción de memoria en mayo.

¿Cómo controlar los kilómetros profesionales sin perder las tardes?

La trampa clásica es anotarlo todo a final de año y, por tanto, quedarse corto. Registra cada desplazamiento el mismo día con su fecha, su motivo y el cuentakilómetros. Un libro de mantenimiento digital convierte esta tarea en un gesto de treinta segundos y genera un historial fechado, mucho más creíble que una hoja de cálculo rellenada deprisa.

WheelTrack

¿El coche eléctrico cambia algo a efectos fiscales?

El importe exento de 0,26 €/km es el mismo para cualquier tipo de motor. Pero como el coste real por kilómetro de un eléctrico es menor, esa compensación suele cubrir mejor tus gastos reales. Además, si tu empresa te cede un coche eléctrico para uso personal, la retribución en especie que tributa tiene reducciones respecto a un coche de combustión. Comprueba el impacto en tu consumo real con nuestro análisis de la autonomía con temperaturas extremas.

¿Qué pasa si la empresa me paga menos de 0,26 € por kilómetro?

Es legal, pero pierdes dinero: la diferencia entre lo que te cuesta el coche y lo que cobras corre de tu cuenta, y no puedes deducirla en tu declaración. Con un registro preciso de tus kilómetros y de tus gastos reales tendrás argumentos objetivos para negociar una compensación mejor.

¿Cómo organizar los justificantes antes de la declaración?

Una carpeta única por ejercicio, alimentada de forma continua: permiso de circulación, facturas de mantenimiento, póliza del seguro, recibos de peajes, registro de desplazamientos y liquidaciones de gastos de la empresa. Centralizar todos los papeles del vehículo en un mismo lugar evita la búsqueda de última hora. Con varios vehículos o un equipo pequeño, la gestión de flotas ordena el seguimiento sin multiplicar las hojas de cálculo.

¿Qué errores salen más caros cada año?

Olvidar los peajes y el aparcamiento. Cobrar kilómetros sin un registro de desplazamientos detrás. Declarar kilómetros redondeados a ojo. Deducir como autónomo un coche que también se usa para lo personal. Y, sobre todo, no comprobar nunca si la compensación de la empresa cubre el coste real. Un control riguroso de los gastos, en la línea de nuestros trucos para reducir los gastos del coche, sirve tanto a tu presupuesto como a tu declaración.

Este artículo es orientativo: la normativa fiscal cambia y cada situación es distinta, así que consulta con un asesor fiscal antes de tomar decisiones importantes.

Conclusión

La fiscalidad del coche premia la constancia, no la improvisación. Anota tus trayectos día a día, guarda cada justificante, suma peajes y aparcamientos y comprueba que lo que cobras cubre lo que gastas. Una hora de método en enero vale a menudo varios cientos de euros en la declaración de la renta.